Iluminar la sombra a través de la luz del niño interior

De: Catalina Righi Fernández

  1. Breve introducción: Darle espacio a nuestro niño 
  2. El dolor original: Sufrimiento legítimo
  3. Estado adulto ¿qué es realmente?
  4. Conclusión: Resignificar nuestras vidas. Nunca es tarde para tener una infancia feliz. 
  5. Prácticas para conectar con el  niño interior
  1. En este tiempo de cambiar la mirada del “mundo me hace” a “a mi me pasa algo con lo que el mundo hace”, descubrí algo que, si lo pienso, siempre fue bastante obvio: me cuesta expresar mi sentir auténtico. El hecho de que me cueste expresarlo, me fue alejando de sentirlo en sí mismo ¿Pará qué sentir si luego no sé cómo canalizarlo y darle salida? Sabios nuestros mecanismos de defensa cuando los necesitamos, limitantes cuando seguimos apegados a un sistema obsoleto. 

Observar el hecho libera de ello dicen, y lo compro. 

Tenía el hecho observado:  Me cuesta expresar mi sentir (sobre todo aquellas emociones menos aceptadas en mi entorno como la Ira).

Me faltaba la causa, aquello que me hiciera entender porque había naturalizado no expresarme. 

Y vino el trabajo con mi niña. Y le dió luz y sentido a esa sombra.

Llegó en modo de recuerdo: Tenía yo 7 u 8 años, mi relación con mi mamá era un tira y afloje de lo que yo sentía que una mamá “debía” ser y lo que era ella realmente. Notaba siempre mucha ausencia; O presencia desde una obligación, que no tiene mucha diferencia. 

Ese día estaba realmente muy dolida o enojada, no recuerdo porqué.. y escribí en una pizarra: “Mamá, te odio”. Recuerdo que por la tarde fui a jugar a lo de una amiguita, y al poco rato de llegar, vinieron a buscarme mis padres. Me llevaron a casa, me hicieron sentar enfrente de lo que había escrito, me obligaron a pedirle perdón a mi madre y me castigaron en la habitación. Que no se mal entienda, ambos hacían lo mejor que podían desde el dolor de una madre que recibe esas palabras de su primer hija, comprendo perfectamente su accionar.

Pero analicemos la situación en profundidad: una niña expresa su dolor, sus progenitores no sólo no le dan espacio para entender las causas de ese dolor sino que lo reprimen, castigan ese expresar y le hacen pedir perdón por ese dolor (porque para la niña no había una intención de lastimar, sino de expresar).  Esa niña interioriza en ese momento que: Pedir perdón aunque no lo sienta realmente la puede salvar de un castigo mayor; expresar es castigado y genera el enojo y la exclusión de las dos personas que ella espera le hagan sentir querida y especial. 

De eso se trata este trabajo: de cómo podemos darle luz y compresión a todas aquellas actitudes o maneras de ver la vida que, por exceso o por defecto, nos perturban en nuestro día a día, nos hacen sufrir y no nos permiten avanzar. Darles luz a través de nuestro niño o niña interior. 

“Todas las carencias y necesidades no satisfechas del niño interior son proyectadas en la vida, sobre todo en los ámbitos de relación, en una búsqueda consciente o inconsciente de reconocimiento y aprobación.

Cuando surgen los sentimientos de rechazo, de abandono, de injusticia, de humillación, de traición… cuando nos sentimos “solos”, aislados o desamparados… cuando nos sentimos en ridículo o avergonzados… cuando reaccionamos emocionalmente de manera compulsiva y exagerada, seguramente estamos expresando la herida del niño interior”

  1. El dolor original: Sufrimiento legítimo

“Pese a su inmadurez, el niño ya tiene una sensación orgánica de integridad, de yoidad. El sentimiento de integridad plena y completa es el verdadero significado de la perfección y, en este sentido, cada niño es perfecto […] Los niños son también espirituales por naturaleza. En mi opinión, integridad y espiritualidad son sinónimos. Los niños son místicos ingenuos” John Bradshaw

Es difícil resumir en un sólo trabajo el gran abanico de heridas o situaciones que pueden haber herido a nuestro niño maravilloso. 

John Bradshaw, en su libro “Volver a Casa”, expone que todas las formas en que se hiere el niño interior pueden resumirse como la pérdida del yo (él lo llama “herida espiritual”). Básicamente, cada niño necesita saber que:

  1. Sus padres son buenos y capaces de cuidarle
  2. Él importa a sus padres

En el importar, es importante entender que los niños saben intuitivamente que la gente tiene tiempo para lo que ama. Desde esa intuición natural, podemos observar que el importar está muy relacionado con la cantidad de tiempo que los padres pasan a su lado. 

Cualquier circunstancia, palabra o abuso que genere en el niño la sensación de que sus padres no son capaces de cuidarlos, de que sus necesidades no son escuchadas, o que no importa o no es suficientemente especial para ellos, dañan a ese niño y lo alejan de su yo esencial. 

La herida espiritual es, más que ninguna otra cosa, la que establece que nos volvamos niños adultos codependientes y avergonzados. 

·”La peor forma de herir a un niño es rechazando su auténtico yo. Cuando los padres no pueden aceptar los sentimientos, necesidades y deseos de su hijo, están rechazando a su verdadero yo…entonces debe establecerse un falso yo

Para creer que es amado, el niño herido se comporta del modo que se supone debería comportarse […] Gradualmente, el falso yo se convierte en lo que la persona cree que es de verdad. Se olvida de que el falso yo es una adaptación, una actuación de un guión escrito por otro”

Este proceso hace que, al final, no seamos nosotros mismos. La historia del sufrimiento legítimo de cada hombre y de cada mujer se debe a que el niño maravilloso, valioso, especial y preciado, perdió su sentido del “soy el que soy”. 

Podemos decir entonces que nuestras primeras etapas de la infancia nos dan la base para nuestra vida adulta. Con esta premisa, si queremos cambiar algo de nuestra vida adulta desde la profundidad, será necesario revivir nuestra infancia con las herramientas presentes. 

Este proceso lleva dolor, porque debemos permitirnos sentir todo aquel dolor que no nos hemos permitido en nuestra infancia (simplemente porque no teníamos las herramientas necesarias). Jung lo expresó de forma clara “todas nuestras neurosis sustituyen el sufrimiento legítimo”

“El trabajo de duelo, que se ha llamado trabajo del dolor original, exige que volvamos a experimentar lo que no pudimos experimentar cuando perdimos a nuestros padres, nuestra infancia y, sobre todo, nuestro sentido de la yoidad. La herida espiritual se puede curar. Pero debe hacerse sufriéndola, y esto es doloroso”  John Bradshaw

Acceder desde el estado adulto (explicaré a qué me refiero con el estado adulto más adelante) a nuestro dolor original nos ayuda finalmente a hacer consciente lo inconsciente para poder decidir cómo queremos vivir de ahora en adelante. Todo se resume a eso: hacer consciente el origen de aquellos patrones que generan conflicto o perturbación interna en mi vida cotidiana. 

La sombra emocional

Creo es importante recordar que hacer un trabajo con la sombra desde el niño, no apunta sólo a nuestros aspectos “negativos” o contractivos. La sombra es sombra por no tener luz pero dentro de ella están también nuestras mayores cualidades y suele aparecer gran parte de nuestra creatividad. Aquí es donde nuestro mayor dolor puede convertirse en nuestra mayor fortaleza.

Para darle más compresión a este aspecto de la sombra, podemos observar que un proceso muy similar ocurre con las emociones.

A la mayoría de nosotros se nos permite sentir nuestra alegría, interés o sorpresa. Por lo menos se nos ha dicho que son emociones “buenas”. La paradoja aquí es que es imposible realmente reprimir el miedo, la tristeza y la rabia sin reprimir la alegría, la capacidad de excitación, interés y curiosidad. Podemos fingirlas, porque el contexto social nos facilitó desarrollar ese mecanismo, pero no podemos realmente sentir alegría si reprimimos aquellas emociones “mal vistas” en nuestro contexto. Todo queda en sombra: Tanto las emociones que queremos reprimir como las que no. Al permitirnos sentir la ira, el miedo y la tristeza, saldrán de la sombra también la verdadera alegría, curiosidad e interés tan naturales para el niño maravilloso. 

El trabajo del dolor original produce una gran curación al sentir esas emociones no resueltas del pasado. 

“Ser como niños y alcanzarás el reino de los cielos” – Jesús de Nazaret

                                          El cerebro busca el equilibro

La relación neuronal entre las emociones y nuestro cerebro lleva años de investigación científica que no son el objeto de este trabajo. Sin embargo, considero importante destacar que nuestros 3 cerebros (el reptiliano, el límbico y el neocórtex), trabajan en conjunto para mantener el equilibrio del cerebro completo. El sistema de equilibrio está regido por la necesidad de mantener los trastornos dolorosos al mínimo. 

El cerebro no tiene problemas con los trastornos ocasionales de la vida. Utiliza la expresión de emociones para mantener el equilibrio […] El cerebro tenderá de forma natural hacia el equilibrio por medio de la expresión de la emoción, a no ser que se nos haya enseñado a inhibirla

Cuando interiorizamos que algunas emociones no son bien recibidas en nuestro ámbito familiar, se genera una especie de estrés traumático donde el cerebro se ve obligado a tomar medidas extraordinarias para mantener el equilibrio. Estas medidas son las “defensas del ego”, Volvamos al ejemplo del principio: Mi niña interiorizó que expresar su sentir (en este caso, la ira), tenía como resultado castigo y exclusión. Esta es una muestra puntual de una imagen más global, donde la Ira era generalmente castigada o silenciada. Este juicio de mi entorno con la ira, me llevó a adoptar una postura alegre tan constante como irreal (defensa del ego). Pura adaptación a lo que sabía que se esperaba de mí para evitar el conflicto. 

Tuvieron que pasar varias lecturas, clases y un par de retiros para que pueda dejar salir toda esa ira que venía acumulando desde pequeña. Fue necesario un trabajo de reconexión y de catarsis para liberar energías del pasado y que dejen de camuflarse con el presente. Me encontraba muchas veces enojándome en el presente por cosas del pasado, y así, me enojaba con la persona incorrecta, en el momento incorrecto y de la manera incorrecta (más simple: explotaba por acumulación). 

Observar que no me permitía la ira, fue el primer paso. “No puedes saber lo que no sabes”

4. Estado adulto ¿Qué es realmente?

El trabajo con mi niña interior me llevó a preguntarme si realmente soy adulta. ¿Qué significa ser adulta? ¿pasar una barrera de edad? ¿despertarse temprano para ir a trabajar? ¿Egresar de la Universidad? ¿Se nos puede medir a todos con la misma vara? 

Entendí entonces que vivimos en un mundo lleno de niños adultos. Entendí que no hacerse responsable de nuestras propias vidas es más del niño sin herramientas, y que el estado adulto podría tener que ver con eso mismo: tomar las riendas de nuestra propia vida de manera consciente. Pasar de ser víctimas de nuestros padres, a protagonistas de nuestro presente y nuestro futuro.

                                                           Magia 

John Bradshaw hace mucho énfasis en la Magia como una característica muy representativa en el niño. Define a la magia como creer que ciertas palabras, gestos o comportamientos, tienen el poder de cambiar la realidad. Muchos padres, de manera inconsciente, refuerzan estos pensamientos mágicos de los niños. Por ejemplo, diciéndoles que son responsables directos de los sentimientos de alguien. Pueden ser frases como: “Has hecho enfadar a tu padre”, “Estás matando a tu madre”. Otra forma de refuerzo es: “Sè lo que estás pensando”.

“Es natural que un niño tenga pensamientos mágicos. Pero si un niño está herido por no haber alcanzando sus necesidades, no se hace adulto realmente”

Traigo el concepto de Magia a colación ya que creo es un indicador muy claro para observar esa parte de nosotros que todavía está contaminada por los pensamientos mágicos del niño.

Algunos ejemplos de ideas mágicas pueden ser:

  • Si tengo dinero, todo irá bien.
  • Si me abandona mi pareja, me moriré o no lo soportaré. 
  • Poseer un trozo de papel (un título) me dará más categoría.
  • Si “lo intento de verdad”, el mundo me recompensará.
  • “Esperar” me traerá excelentes resultados. 

Simplemente observa si te identificas con alguno de estos pensamientos. De ser así, son pistas de por donde puede haber sido dañado nuestro niño maravilloso. 

En cualquier proceso de desarrollo personal se convierte en esencial recuperar las cualidades de nuestros niños interiores para elevarse al reino de los cielos desde ese adulto que logró separarse de sus padres, y hacernos conscientes de que nuestro futuro no depende de nadie más que de nosotros mismos.  

5. CONCLUSIÓN: Resignificar nuestras vidas. Nunca es tarde para tener una infancia feliz. 

Como cualquier flecha, necesita ir para atrás primero para tomar impulso de ir hacia adelante. Esto pasa con nuestro niño. Para poder mirar hacia adelante necesitamos coger ese impulso que nos brinda el trabajo con nuestra infancia desde nuestro yo adulto. Recuerda: “Nunca es tarde para tener una infancia feliz”

Cuando somos incapaces de lamentarnos, no podemos acabar con el pasado. Necesitamos dar espacio a nuestro dolor legítimo si queremos realmente hacernos cargo de nuestra vida de una manera consciente. 

Resignificar nuestra vida desde aquel estado adulto, desde mi misma, desde lo que he vivido en mis etapas anteriores y darle una lectura propia para empezar a tomar elecciones con libertad. 

Es fundamental dar nuestra propia visión de lo que vivimos.

Desde este estado de consciencia, todo lo que ocurra en nuestra familia es un reflejo de nuestro pasado. Debemos comprometernos a estar atentos… la información está en cada acción, reacción, en cada conversación con nuestro padre, madre, hermanos y abuelos. 

Me pasa ahora mismo mientras escribo estas palabras, me encuentro en Argentina, con mi familia. Volver a visitar a la familia viviendo en el exterior, es para mi, un mes de aprendizaje diario. Observo desde afuera cada patrón de mis padres que marcó mi manera de ver el mundo, lo veo en como hablan a mis hermanas, en cómo ordenan o no ordenan la casa, en cómo se hablan y compiten entre ellos por el tiempo compartido con sus hijas, Lo veo en mi abuela, en mi tía. Lo veo también en el duelo de los que ya no están, como se recuerdan, de qué temas se hablan y de cuáles no. Observo y comprendo el origen de mis heridas y luego los libros le ponen palabras a eso que siento pero me cuesta expresar. Los veo y me sorprendo todos los días, y a la vez nada me sorprende. Benditas las paradojas de esta vida. Benditos sean mis padres, mis grandes maestros tanto de lo que quiero ser como lo que no. Y sobre todo, bendita conciencia que me permite separarme de la escena por un ratito para dar luz a aquello que, metida en el meollo, no podía ver. 

Veo este trabajo como una oportunidad para la verdadera liberación, una oportunidad para hacerse cargo con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo. 

“No son los traumas que padecemos en la infancia los que nos enferman emocionalmente, sino nuestra incapacidad de expresarlosAlice Miller.

Yace aquí la importancia de la terapia para poder de una vez por todas simplemente expresar. 

Necesitamos observar para expresar

Expresar para integrar

E integrar para vivir con una mente tranquila. Nada más, ni nada menos. 

6. Práctica

Hay muchísimas prácticas para trabajar el niño interior. Existen, de hecho, prácticas específicas para cada rango de edad desde que nacemos. No es parte de este trabajo sugerir una práctica para cada etapa, pero sí dejar algunas invitaciones para dar lugar, si nunca lo han hecho, al niño interior. El trabajo es largo y profundo; estas invitaciones apuntan a una primera conexión, un primer acercamiento a nuestro niño maravilloso.

En primer lugar, si aún no lo has hecho, pregunta a tu familia por momentos de tu infancia. Puedes curiosear con tu madre o con quién lo recuerde, como fue el momento de tu parto, si hubieron complicaciones, si fue parto natural o cesárea, preguntar como estaba en ese momento la relación entre tus progenitores.

Cómo han vivido tus primeros llantos, si te dejaban llorar en soledad o solían cargarte.

Si se desesperaba y se lo tomaban con más tranquilidad.

Cómo era tu personalidad en tus primeros años. En que te diferenciabas del resto. 

La primera invitación es simplemente PREGUNTAR todo lo que puedas a quién puedas preguntar de tu familia en este momento. Averigua cómo vivió tu niño desde la mirada de tu familia. Si te ha resonado alguna de las 5 heridas con más fuerza, puedes preguntar directamente por ella, para observar donde podrían estar los refuerzos de esa herida en el tiempo. Nuestras familias contienen mucha más información de la que podemos imaginar, seamos valientes para preguntar. 

En segundo lugar, os dejo tanto en formato de audio como escrito una vinculación del niño interior cuyo propósito es reconocer a nuestro niño para poder abrazarlo desde nuestro estado adulto. Tanto la primera invitación como la segunda, no se recomiendan si en este momento se está atravesando un momento de depresión o mucha ansiedad, al menos sin antes consultarlo con su terapeuta. No siempre es el momento para abrir a nuestro niño. 

PRÁCTICA – VISUALIZACIÓN DEL NIÑO INTERIOR

Podrán encontrar el audio la sección de meditaciones gratuitas de nuestra página web: www.observandoando.es 

Luego de hacer un repaso por tu cuerpo y dar algunas respiraciones completas y profundas.

Te abres de corazón a conectar con tu niño interior.

Permite que surja en tu mente, sin juicio ni análisis, alguna imagen, recuerdo o fotografía que te recuerde a tu niño interior.

Observa cada detalle de esa pequeña persona. Observa dónde se encuentra, como va vestido.. observa la postura de su cuerpo, su forma de moverse por el mundo. Observa si está solo o acompañado. 

Observa su carita, el color de sus ojos.. observa la profundidad de su mirada.

¿cómo se siente? Percibe sus sentimientos, sus emociones y permite todo lo que llegue.

Percibe sus heridas, y conecta con la raíz de su dolor

¿Qué necesita? Percibe sus necesidades, sus carencias…¿hay algo que percibas que necesita gritar? Dejalo que grite y exprese sus necesidades más profundas de la manera que pueda. 

Dejalo que llore, ría o se enfade si lo necesita.. no pasa nada, tu estás a su lado y todo cabe… 

Mirale a los ojos con serenidad.. dile que ahora está seguro y a salvo. Qué estás aquí con él y para él y que puede contar con tu apoyo incondicional…siente como su expresión cambia y recibe tu protección, tu apoyo, tu amor…

Puedes decirle: “Mi querido niño herido, estoy aquí por ti, listo para escucharte. Por favor, cuéntame tu sufrimiento, muéstrame todo tu dolor. Estoy aquí, escuchandote de veras..”

Cuando lo sientas, abre tu corazón y tus brazos, y le ofreces un abrazo profundo, transmitiendo en el silencio todo tu amor y compasión. 

Siente como sus brazos rodean tu cuello y la cercanía de sus cabezas, siente su olor, su respiración….

Respira junto con él en este silencio, pleno de amor y de reconocimiento. Reconoce a ese niño desde el adulto que lo abraza. 

Y de corazón a corazón puedes susurrarle que todo está bien, que nunca lo vas a abandonar ni juzgar.  Que está bien que sea curioso, está bien que llores y que expreses tus necesidades, todo está bien. Te mereces solo felicidad. Te podes enojar y patalear, y aun así, voy a seguir a tu lado

. Sonríe, que está bien. Llora, que está bien. Enojate que está bien. Sólo permitite todo lo que venga, no reprimas nada. Dile que confíe en la vida, que es un ser único y excepcional y que va a vivir momentos hermosos, que no hay nada que no pueda conseguir. 

Respira con él y siente como su cuerpo se aliviana, se afloja y se entrega a la confianza de la vida…

Ahora vas a hacerle un regalo especial, algo que signifique mucho para ti… escogelo y entregalo con presencia y amor… explicale que significa ese regalo… cada vez que lo mire, podrá saber que tú estás ahí, con el. 

Una vez lo ha recibido, observa como lo guarda y de ese mismo lugar, el saca un regalo para ti.. observa de qué se trata y escucha como te explica lo que significa para él. 

Toma consciencia de la nueva relación que hay ahora entre ustedes, siente los lazos de amor y compresión que los unen a través de su propia historia compartida…y puedes acoger a tu niño en tus brazos desde ese estado de compasión… sientes como en ese abrazo, tu niño poco a poco se va rindiendo y quedándose dormido en tu regazo. 

Ahora abres tu visión a la profundidad del universo.. y agradeces la existencia de este niño.. agradecemos también las capacidades que, como adulto, puedes ofrecer a ese niño que ahora proteges, orientas y das cariño. 

Un sentimiento profundo de gratitud se expande por todo tu cuerpo, en cada célula..sientes como tu niño y tu respiran en el mismo campo energético de gratitud. 

Ahora, cada vez que sientas esa herida de tu niño: aquella inseguridad, aquel rechazo, confusión o desamor, puedes activar la imagen de tu niño abrazado a ti, recibiendo toda tu comprensión y apoyo incondicional. 

Nunca es tarde para tener una infancia feliz.

y ahora, para finalizar este ejercicio voy a juntar hasta 10.. cuando llegue el número 10 sentirás serenidad y tranquilidad, aquí y ahora, en el lugar donde estés. 

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